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sábado, 29 de enero de 2011

NO ES PAIS PARA JOVENES...

Bueno amigos, pues el panorama es descorazonador.


    Han pactado una reforma en pensiones que estaba cantada. Resulta curioso que la mayor política de derechas en la historia de este país, la esté haciendo un gobierno que dice ser de izquierdas. Me pregunto si dentro de un año cuando ganen los otros…¿harán quizás una política de izquierdas? Es el mundo al revés....

    El PSOE nos llevó a esta deriva, cierto, pero de la derecha, tampoco esperaría gran cosa de haber estado en su lugar, ¿o es que alguien los ve como una alternativa sólida?.

    Recuerdo aquellas palabras en el 2004, en la que ZP dijo que "no nos fallaría". Pues ha fallado más que una escopeta de feria.

     Por un lado, jóvenes con ganas de trabajar, con una tasa de paro que roza el 50%; y por el otro, te dicen que para una mísera pensión, tienes que cotizar casi 40 palos. Pues renuncio señores, no creo en ese sistema. Que coticen ellos.

    Si por mi fuese, no cotizaría, de hecho, con casi 30 palos, casi me quedo fuera de este sistema. Tiene huevos la cosa, estamos arrancando, y ya nos han echado de la "cotización perpetua".

    Leía en el twitter de mi amigo Andrés Ortega, (experto en Marca personal): “Más vale que consigas trabajar en lo que te gusta porque al paso que vamos, vas a tener que hacerlo hasta que te mueras”. No puedo estar más de acuerdo Andrés.

    Y aquí los tenemos, demasiado fácil criticarlos, pero esto es lo que nosotros hemos querido tener, un presidente desnortado, sin saber por dónde sopla el viento; y una oposición tumbada en el diván, fumándose un puro, viendo como la otra parte se desgracia sola.Bravo por los dos.

    Opino que ZP debe presentarse a las elecciones, por coherencia; que los votantes juzguen su gestión electoralmente, y que no se marche de rositas, dejándole el muerto a su sucesor. Sería de cobardes irse ahora. "Ahora tocar pagar esta ronda, no vale hacer la trece catorce".

    Debemos darles las gracias a todos los que nos han llevado hasta aquí, a los que provocaron la deriva de las instituciones públicas, a los que hicieron posible la degradación de la política, a los que politizaron la justicia, y sobre todo, "debemos sentirnos culpables de la desaparición de una sociedad civil, sin valores ni moral por construir un futuro mejor, ya que nadie ha hecho nada por al menos, intentar cambiar el rumbo. “Todos somos culpables señores”. “Viviremos peor que nuestros padres”, que nadie lo dude.


    Ya para finalizar, un último favor, cuelgo un artículo que leí hace unas semanas, lo comparto porque vale mucho la pena leerlo, lo escribió Concha Caballero para el periódico el Pais, no tiene desperdicio. Me pareció brutal.

Se titula        “ Las ilusiones Perdidas”


    No se van en trenes con maletas de cartón pero llevan sus bienes más preciados: un portátil, un móvil de última generación regalado por un familiar o conseguido a base de una lucha de puntos sin cuartel. 
    Suelen tomar un vuelo de bajo coste, cazado pacientemente en las redes de Internet. Se van a hacer un máster, o han logrado una mal llamada beca Erasmus que costará a la familia la mitad de sus ahorros. Otras veces van a hacer de au-pair, de auxiliar de conversación, o a cualquier trabajo temporal. La familia va a despedirlos a la puerta de embarque y mientras se alejan disimularán unos su pena y otros su incipiente desamparo. "Es por poco tiempo -se dicen-. Dominarán el idioma, conocerán mundo... Regresarán en pocos meses".

    Hasta hace poco era un privilegio de los nuevos tiempos que les permitía gozar de una libertad sin límites, de un mundo sin fronteras, de una capacidad casi infinita de aprendizaje... Hasta que llegó la crisis y la maleta pareció distinta, la espera en la fila de embarque más embarazosa, la despedida más triste y el fantasma de la ausencia definitiva más cercano.

   No. No llevan maletas de cartón, ni hay aglomeraciones en el andén de la despedida. No se marchan en grupo, sino uno a uno. Aparentemente nada les obliga. Ha sido una cadena invisible de acontecimientos. Estuvieron allí hace unos años, o tienen una amiga que les ha informado de que puede encontrar algún trabajo con facilidad. No pagarán mucho, eso es seguro, pero podrán ganarse la vida con cierta facilidad... A fin de cuentas aquí no hay nada.

    Y se marchan poco a poco, sin alboroto alguno. Un goteo incesante de savia nueva que sale sin ruido de nuestro país, desmintiendo la vieja quimera de que la historia es un caudal continuo de mejoras.
  No hay estadísticas oficiales sobre ellos. Nadie sabe cuántos son ni adonde se dirigen. No se agrupan bajo el nombre oficial de emigrantes. Son, más bien, una microhistoria que se cuenta entre amigos y familiares. "Mi hija está en Berlín", "se ha marchado a Montpellier", "se fue a Dubai" son frases que escuchamos sin reparar en el significado exacto que comportan. Escapan a las estadísticas de la emigración porque suelen tener un nivel alto de estudios y no se corresponden con el perfil típico de lo que pensamos que es un emigrante. Quizá en las cuentas oficiales figuren como residentes en el extranjero, pero deberían aparecer como nuevos exiliados producto de la ceguera de nuestro país.

   En los tiempos de crisis que detallan cada euro gastado nadie computa los centenares de miles de euros empleados en su formación y regalados a empresarios de más allá de nuestras fronteras con una torpeza sin límites, con una ignorancia sin parangón. Menos aún se cuantifican el esfuerzo de sus familias, las ilusiones perdidas y sus sueños rotos en mil pedazos.

   No llevan maletas de cartón, pero componen un nuevo éxodo que azota especialmente a Andalucía, que dispersa a nuestros jóvenes por toda Europa y gran parte del mundo, que nos priva de su saber, de su aportación y de su compañía. Pero, aparentemente nadie se escandaliza por esta fuga de cerebros, lenta pero inexorable, que nos privará de muchos de nuestros mejores talentos. Nadie protesta por esta nueva oleada de exiliados que son una acusación silenciosa del fracaso y de engaño. Se van en silencio por el túnel de embarque en el que les alcanzará la melancolía por la pérdida temprana de su tierra.

   No son, como dicen, una generación perdida para ellos mismos. No son los socorridos ni-nis que sirven para culpar a la juventud de su falta de empleo. Son una generación perdida para nuestro país y para nuestro futuro. Un tremendo error que pagaremos muy caro en forma de atraso, de empobrecimiento intelectual y técnico. Aunque todavía no lo sepamos.

  

Hay días donde el optimismo es difícil encontrarlo. Demasiada incertidumbre en un más que incierto futuro, y un presente negro, como los cojones de un grillo, y perdón por la expresión,

Un saludo a todos,


jano1880@hotmail.com

miércoles, 28 de enero de 2009

MORDIENDO LA MANO QUE TE DA DE COMER...

Buenas…

Mediante una especie de carta, trataré de explicar lo que pienso acerca del sector financiero (bancario) actual.

Un pobre empresario, en sus últimos días de supervivencia, escribe a los “señores del dinero”, esos que han provocado todo este follón y ahora quieren dar el “golpe de gracia” a las Pymes, cortando un grifo que en su día, echó demasiada agua.

Vienen tiempos duros, pero que muy duros, pero a la vez, y entended como lo digo, os pido que observeis atentamente cada minuto de lo que está pasando en estos meses, porque esto es irrepetible, y aunque hoy no nos demos cuenta, cambiará el orden mundial de la economía (y espero que también de muchos valores y prácticas) será recordado y estudiado en el futuro.
Está pasando, y lo vivimos en vivo y en directo; nada será igual cuando esto termine. Que os provoque cualquier sensación, menos indiferencia.

Empiezo la supuesta carta:

Estimados “Señores del Crédito”:

En 10 días, tendré que cerrar la empresa, que con tantas ganas, ilusión, cariño y duro trabajo conseguí levantar.
Invertí mucho en ella, gran parte de mi vida y entre otras cosas sangre, sudor y lágrimas. Me caeré, es probable, de hecho, en unos días será una realidad.

Tengo que cerrar, y con ello, despedir a mis leales empleados que nunca me dejaron en la estacada, ni me dieron la espalda, se me cae la cara de vergüenza, como decírselo, muchos con hipotecas y empezando una vida...como poder dormir tranquilo…

No ganaba tanto dinero como los del negocio del ladrillo, pero mi empresa, daba para poder pagar las nóminas y poder ir tirando, no cierro porque me fuese mal, (en peores plazas hemos toreado), cierro porque ahora, no os da la gana de darme el mismo crédito que hace tan sólo un año me concedíais sin preguntar. Pensar cuando hace año y medio, veníais a mi empresa y me hacías la pelota para captar mis repuntes de tesorería, se os tendría que hacer la cara de vergüenza...

Porque me hacéis esto a mí, ahora, que es cuando lo más lo necesito, yo que siempre cumplí con mis pagos. ¿No os dais cuenta que caeréis conmigo?, no habrá empresas, pero tampoco habrá bancos que vivan de ellas, y nos veremos en la bancarrota si es hay un lugar físico que se llame Bancarrota.

Es curioso que hasta ahora sólo se suiciden empresarios, personas que no han podido aguantar la presión, no han podido soportar el ahogo financiero al que de repente se les ha sometido. No he visto todavía en ningún periódico el suicidio de algún banquero, ¿es que acaso no os sentís responsables? tiempo al tiempo, habrá café para todos.

Ahora, en estos meses que es cuando más “confianza” había que demostrar, cuando sois vosotros los que deberíais dar ejemplo, cuando hay que salvar el tejido empresarial, ahogado y dando los últimos coletazos de vida, las mismas empresas de las que lleváis comiendo los últimos 40 años, habéis cerrado el grifo, a sabiendas de sus trágicas consecuencias.

Os considero culpables de haber creado toda esta situación, con sus daños colaterales y sus consecuencias. Os señalo, seréis culpables de que el país no se pueda levantar en años. Ahora que es cuando más se os necesita… de las empresas vive todo un país, se pagan a los funcionarios, se hacen obras públicas, y los bancos dan beneficio gracias a ellos, ya que son vuestro principal cliente.

Sois Culpables de regalar dinero cuando no había que darlo; de pervertiros en una espiral sin final, que yo te lo pidiese, no significaba que me lo tuvieses que dar, (con un “no” bastaría) y fue lo que pasó, que no se le puede dar una hipoteca de 45 millones a un pobre diablo que tiene 1.200€ de nómina, ¿Los analistas de riesgos estaban de vacaciones? Y en cambio ahora, parece que hacen horas extras…
Vuestros índices de morosidad ahora muestran el reflejo de la avaricia de épocas pasadas.

Culpables de que quebréis vosotros mismos, os daréis cuenta cuando sea demasiado tarde, vivís de las empresas y mordéis la mano que os da de comer, por eso digo que las empresas caerán, y vosotros iréis detrás.

Culpables de que os tengan que nacionalizar por vuestra gran gestión, que tenga que salir “Papa Estado” y pagaros vuestros desfases, acabará el estado nacionalizando todos los bancos.

Será el Estado el que gestione nuestro dinero y nos concedan las hipotecas y los préstamos, Marx esta partiendose de risa en su tumba.

Caeremos los dos de la mano, saltaremos juntos por la ventana como en el año 29, las empresas por haber contribuido al crecimiento y riqueza del país y los bancos por no haber dado la gasolina para ello, cuando en esta carrera de coches se puso cuesta arriba, y decidisteis dejarlos tirados en la cuneta.

Es muy fácil echar abajo todo el tejido empresarial de un país (algo que tardó más de 20 años en realizarse), solo se necesitaron “unos meses sin crédito”, y pensad lo difícil que es volver a levantarlo, se necesitarán otros 15 años.

Alguien tendría que pagar todo esto…., y creedme que no son las empresas, ni los trabajadores, ni todos los que crean la riqueza real, y no la riqueza financiera, esa que desaparece por arte de magia…

Saludos…
jano1880@hotmail.com